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Editorial de esta semana: LA CULPA Y EL DESTINO - Pensar hasta dónde estamos hechos de sentidos comunes fabricados y pensados especialmente para dominarnos, es a veces un poco espeluznante. El patriarcado y el cristianismo son dos corrientes políticas que han generado dispositivos de los más poderosos. .... leer la editorial completa ....

miércoles, 3 de octubre de 2012

JUICIO A REPRESORES EN ALTO VALLE: PALABRAS DE LOS ACUSADOS


Sacchitella: “Soy un funcionario público y cumplí todos los pasos de la ley”

Neuquén (Diario del Juicio).- Emilio Sacchitella, el ex jefe de la sección de Gendarmería de Junín de los andes, fue el primero en declarar por el caso de Ernesto Joubert, único testigo que lo incriminó en brutales palizas y torturas en Junín de los Andes. Desmintió punto por punto las acusaciones de la víctima y se refirió a su participación como un “funcionario que hizo cumplir la ley”. Declaración escrita en mano, dijo que detuvo a muchas personas, y que siempre declaró a favor de la ley.
El imputado sostuvo que no se detuvo a Jobuert de improviso en su domicilio sino que fue por denuncia de su concubina y que no se secuestró un arma de aire comprimido. También negó haberlo tratado como prisionero, como así también desmintió que era él quien decidía “quien vivía y quien moría”, tal como declaró Joubert.
“Niego haber cometido abuso alguno sobre Joubert”, sostuvo enfáticamente Sacchitella. Incluso se refirió a un episodio que lo llevó a prestarle asistencia médica como mínimo cuatro veces. “A todo detenido se lo revisaba ajustado a normas locales”, afirmó.
Finalizó su declaración sosteniendo que “soy un funcionario público y cumplí todos los pasos de la ley, si hubiera un ánimo o un accionar ilegal hubiese sido más fácil no documentar”.
“No soy el personaje que construyó el juez Labate”
Oscar Del Magro prestó declaración durante casi 20 minutos.  El ex policía de Río Negro reiteró su defensa y se desvinculó de los hechos cargados en su contra. Consultando anotaciones, sostuvo, al igual que en su anterior declaración de abril de este año, que al tomar conocimiento a través de los medios de que “mi persona era buscada”, se presentó en los Tribunales de Viedma, junto con los imputados Miguel Ángel Quiñones y Julio Villalobo.
“Yo pensé que llegaba como inocente” ante el Juez Labate, quién “a boca de jarro me preguntó sobre cadáveres NN enterrados en el cementerio de Cipolletti y sobre lugares de tortura en el puente 83”, señaló.
Refiriéndose a esa situación, sostuvo que se sintió muy afectado porque se presentaba ante un Juez Federal de la Nación, y que nunca pensó que eso lo podía pasar ya que “modestamente, le daba todo a la comunidad”.
No recordó haber detenido a Sotto y dijo que él nunca le armó una causa a nadie, ya que no podía detener a nadie sin un superior.
Terminó su declaración negando los hechos que se le imputan, que nunca tuvo relación con lo militares y que  “nunca fui represor y a quien pude darle una mano se la di”.

Viton. “Los señores de la vida y de la muerte eran 50 tipos”
El tercero y último en declarar fue Gustavo Vitón. Comenzó diciendo que “el golpe y el Proceso dejaron demasiadas cosas malas y voy a tratar de acercar cosas para  llegar a la verdad”.
Sostuvo que su paso por Cipolletti fue fugaz, “cuando uno lee, va sacando ideas y armando un rompecabezas sobre qué pasó el 24 de marzo de 1976, sobre todo en Río Negro”. En ese año, Vitón estaba a cargo de la Compañía A del Batallón de Ingenieros de Construcciones 181 en Neuquén. Luego del golpe de Estado, asumió la jefatura de una sub-área con asiento en la comisaría 24 de Cipolletti.
Negó haber sido interventor en la dependencia policial rionegrina y dijo que “eso fue un invento del Juez de Instrucción (en relación a Labate). “No tenía idea de que había un interventor en Cipolletti.” Señaló que se enteró de que él detentaba la jefatura de la sub-área por un acta. “Esto yo lo desconozco completamente”, agregó.
Sostuvo que el Plan de Acción Civil, “fue el alma mater de la doctrina  de la Seguridad Nacional”, y que “interfería ante conflictos”.  Destacó que no formó parte de ninguna asociación ilícita y que fue miembro del grupo “Los 33 Orientales”, por lo cual fue amenazado. También negó haber participado del desmantelamiento del centro clandestino de detención “La Escuelita” de Neuquén, como lo afirmaron ex conscriptos en este juicio.
Vitón afirmó que nunca conoció algún lugar de detención y tampoco que había torturas, ya que “nunca lo hubiese permitido”, y dijo que los verdaderos “señores de la vida y de la muerte eran 50 tipos” , a los que no identificó. Alegó que sigue confiando en la Justicia, y que “este debate sumó mucho”.
Indicó que el juez de instrucción “en vez de pedir y presionar declaraciones” debería haber hecho careos y allanamientos en dependencias del Ejército. Presentó unas fotos en la que –explicó-, se lo veía en una obra y solicitó que fuesen incorporadas a la causa.
En cuanto a los hechos particulares, negó conocer a las víctimas que lo involucran. “A Sotto, Contreras y a los hermanos Pailos, no los vi nunca”, dijo y “seguro que ellos tampoco me vieron a mí, pero estaba de moda decir que vieron a Vitón, cualquier cosa Vitón,” afirmó.
Sobre Norberto Blanco -cuyo caso fue debatido en el inicio del juicio junto con el hostigamiento que sufrió su esposa Silvia Barco y sus hijos mantenidos de rehén por la policía rionegrina en su casa hasta que se presentara en la unidad-, sostuvo que no desconoce su declaración pero que no lo recordaba. Sólo recordó a  Pedro Justo Rodríguez por haberlo saludado en la comisaría de Cipolletti y que “si hubiera sabido” a qué se iba a enfrentar (por los tormentos y el tortuoso traslado a Rawson) no le hubiera dicho “quedese tranquilo”.
Durante más de una hora, Vitón defendió su convicción de haber pertenecido al “Ejército Nacional”, que no estuvo de acuerdo con el golpe de Estado. Calificó al militar Amaré -el que en este juicio dijo que iba a limpiar las armas de los soldados comandados por Vitón en la unidad cipoleña- de “mentiroso”, dijo que mientras estuvo en Cipolletti se dedicó a la “acción Cívica”  y que tanto en Cipolletti, como en Roca o Neuquén se dedicó a hacer obras de infraestructura con los soldados a su cargo.
Finalizó sosteniendo que no estuvo de acuerdo con el golpe de Estado, y replicó: “no soy ningún mentiroso, no es posible que me acusen por no haber aportado en la causa”. Además se quejó de que “soy el oficial del Ejército con más años preso en Marcos Paz”.

Sindicato de Prensa de Neuquén
Fotos: Cecilia Maletti/Matías Subat/Oscar Livera

Para más información: http://spnqn.com.ar/juicio/