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Editorial de esta semana: “MIEDO Y HEGEMONÍA - Usualmente nos gusta aportar propuestas y alternativas para la transformación de nuestra realidad social. Hoy nos vemos sorprendides, atrapades en un aislamiento, sin saber cómo gestionar la colectividad y el cuerpo a cuerpo, sin poder poner el cuerpo..... leer la editorial completa ....

jueves, 26 de junio de 2014

DECIR LA PALABRA “ABORTO” SIN NECESIDAD DE INVENTAR OTRA PALABRA



  El Bolsón.-(ANPP). En su paso por El Bolsón nos cruzamos con la Colectiva Feminista “La Revuelta”. Dos de sus miembros, Ruth Zurbriggen  y Belén Revuelta, nos cuentan las actividades que llevarán a cabo, informan sobre la “Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito” y difunden los propósitos y servicios solidarios que brinda la red “Socorristas en Red- Feministas que Abortamos”.



-Estamos con Ruth y Belén, compañeras de La Revuelta, quienes se encuentran en nuestro territorio en el marco de una serie de jornadas de difusión. ¿Qué es concretamente lo que han venido a hacer?
-Vinimos convocadas por activistas feministas, pero principalmente por las compañeras de “Conjuros a Viva Vos”. Nos invitaron a la presentación de la película “Yo aborto, tu abortas, todes callamos”, dirigida por Carolina Reynoso. Una película muy interesante que rescata la experiencia de abortar de mujeres pertenecientes a distintas épocas pero, en particular, de mujeres que en este tiempo se animan a dar testimonio sobre esas prácticas y que continúan exigiendo que el aborto sea legal, seguro y gratuito. La película, además, trae al escenario político algo novedoso: mujeres poniendo su cara, su cuerpo y su subjetividad para contar sus historias, para hablar de algo que todos sabemos que existe pero que en general, por tabú, no se suele nombrar. Además este arribo nos sirve como excusa para extender nuestros lazos con mujeres y varones de otros lugares. Así que también tenemos pensado llevar a cabo reuniones con compañeras de algunos grupos con los cuales nos interesa articular.
- ¿Se está lanzando “Socorro Rosa” aquí en el Bolsón?.
-Sí, “Socorro Rosa” son servicios de información y acompañamiento a mujeres que deciden abortar. Lo que permite el “Socorro Rosa” es que esa mujer que decide abortar puede hacerlo en su casa, con un medicamento que se llama misoprostol, medicamento recomendado por la Organización Mundial de la Salud para que las mujeres que van a abortar no lo hagan de manera riesgosa. Si bien el Estado a través de sus leyes nos niega la posibilidad de decidir, las mujeres imponemos otra ley que es la ley de nuestra decisión cuando llevamos adelante la práctica. Estamos muy contentas de que esta red se extienda cada vez más y esto habla muy bien del movimiento feminista. Y a la vez, porque  estamos desarrollando una práctica casi ancestral entre las mujeres que es pasarse la voz, pasarse el dato de boca en boca para compartir saberes.
-Detrás de los abortos clandestinos hay un gigantesco negocio ¿será esta la causa que frena en el Congreso la habilitación del aborto? ¿O es una cuestión de falsa moral?
-Creemos que la presión más fuerte la están ejerciendo los laboratorios que, en el mercado ilegal, te venden el misoprostol aun precio sumamente elevado. Si bien hoy  en  día cada  vez mas mujeres abortan con misoprostol, la  inmensa mayoría aun no lo hace por falta de difusión y porque cada vez es más difícil el acceso, pues la burocracia para conseguirlo se hace más compleja y el costo sigue siendo elevado. El libre acceso a través de una receta y la venta en farmacias pondría el producto a un precio razonable. Razonable en comparación con lo que esta cobrando un médico en una clínica privada; hablamos de hasta 15.000 pesos y donde muchas veces, además de cobrar, se maltrata a la paciente.  Pareciera que una mujer que va a abortar mereciera el maltrato por parte de esos mismos que hacen el negocio. Por un lado son los laboratorios y la corporación médica, por otro, la corporación eclesiástica. La iglesia católica y las iglesias en general se oponen a esta práctica porque saben que pierden poder. Lo paradójico de esto es que la mayoría de las mujeres que deciden abortar son creyentes o practicantes pertenecientes a distintas iglesias y religiones. Esto deja en claro, también, que el poder de las religiones ha perdido incidencia sobre las subjetividades de las mujeres. Y  no se trata de algo nuevo, las prácticas abortivas se han realizado a lo largo de la historia, entendidas como  practicas naturales anticonceptivas. Nos guste o no ,cuando una mujer ha decidido que ese embarazo es inviable para ese momento de su vida, aborta; y en esa decisión si tiene que arriesgar su vida, la arriesga. Por eso hay alrededor de 100 mujeres por año que mueren porque han realizado prácticas riesgosas para su salud. Y hay aproximadamente 70.000 internaciones por año, a nivel nacional, en hospitales públicos, que se relacionan con el aborto. Y hay miles y miles de personas que abortan y que no tienen consecuencias porque lo hacen en consultorios de manera segura o con misoprostol. También,  una tercera causa podría ser cierta moralidad de los diputados y diputadas que los lleva a imponer su propia ideología o creencia a toda la sociedad.
-Hablaban recién del temor a la perdida de poder que tienen estas instituciones, en contraposición ¿sienten ustedes que con esta organización que están generando se están empoderando? Y si es así, ¿en qué cosas lo sienten?
-Las Revueltas tenemos reuniones grupales con mujeres que deciden abortar en lugares públicos, nos juntamos con tres o cuatro mujeres que nos llaman al celular que es un celular público y parte de lo que va pasando ahí es esa sensación de fuerza. Encontrase con otras,  la que tiene  18 con la  de 40 y la de 51 juntarnos a compartir y esa circulación de experiencias de vida ya es un empoderamiento. Después, desoír los mandatos sociales: “en este momento digo no y es no”; desoír los controles de la pareja que muchas veces dice “no podés abortar” y ellas, a escondidas, llevan adelante la práctica. Creo que el empoderamiento principal está puesto en esa decisión que ojalá sea siempre lo más autónoma posible y no tenga que ver con presiones externas. Cuando articulamos con otras compañeras sentimos empoderamiento. El feminismo no tiene presente ni futuro si no busca articulaciones con otros movimientos. Esta es una practica que es genealógica, si vemos para atrás encontramos mujeres feministas que a lo largo de la historia se organizaron en servicios similares y que no lo hicieron de manera aislada. Entonces, todo eso nos va encontrando en una historia que tiene puntos de articulación y que se contextualizan con las nuevas técnicas. Todo eso se va conjugando para que nosotras nos sintamos muy empoderadas. Decir la palabra aborto sin necesidad de inventar otros nombres, sacar a la palabra del silencio al que estuvo sometida durante tanto tiempo, eso también nos empodera.