
Los genocidas, que llamaron a este hecho “Operación Noche de los Lápices”, atacaban así a los jóvenes más activos del movimiento estudiantil platense de esa época.
Una de las banderas levantadas por los centros de estudiantes era contar con el boleto estudiantil para que se respete la posibilidad del acceso al derecho a estudiar, y ése fue uno de los motivos de la represalia por parte de los asesinos.
Pero además, al igual que la mayoría de las víctimas del terrorismo de estado, los jóvenes fueron perseguidos por ser integrantes de organizaciones políticas que apostaban por un cambio para lograr un país con justicia social.