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martes, 9 de mayo de 2023

EDITORIAL ROJINEGRA :" NO PARAR LA INERCIA"

El Bolsón (ANPP).-Compartimos.nuestra editorial.de esta semana:

NO PARAR LA INERCIA 
Llamamos inercia a la propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento relativos. ¿Cuál es el estado de nuestros movimientos hoy?
Las teorías son muchas, variadas. Lo cierto es que la desmovilización, la falta de compromiso y la ausencia de militancia tangible es cada vez más patente. Parece que el fenómeno es mundial y entre las causas elegidas más recurrentemente, se habla de la pandemia como un factor que generó la desvinculación, la atomización y el individualismo. Hay quienes aluden a la famosa alienación de la que hablan Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Dicen que la desocupación generada por el financierismo como método capitalizador de los grandes grupos económicos y la automatización que ha llevado a reducir los puestos de trabajo, generaron la baja de salarios no calificados y ampliaron la brecha económica entre quienes tienen y quienes no tienen nada. Y la desocupación o la subocupación por salarios de miseria o la generación de planes sociales para la subsistencia, todo nos lleva a un estrés que aliena, inmoviliza. 
Por otro lado, también se plantea que la mediatización plena en la que vivimos, donde cada persona tiene al menos una pantalla por la que se le dicta el sentido común que incluye el consumismo, el individualismo, la meritocracia, como valores y conceptos más resaltados; tiene gran influencia. Las personas intentan vivir en la ilusión capitalista sin lograrlo y terminan corriendo detrás de la zanahoria del consumo y dedicando su vida casi totalmente a lograr ese imposible de la felicidad capitalista. 
La modernidad europea nos llevó hasta acá e inauguró modos de construir la realidad de manera unidimensionales y binarios: colectivista-individualista, materialista-idealista, positivista-historicista y construyó la gran divisoria naturaleza-cultura. En este modo, definido por algunas interpretaciones, queremos instalarnos. De momento intentaremos desarrollar una mirada dialéctica que nos entiende como seres materiales (necesitados de “naturaleza”) pero capaces de construir tanto la necesidad como la satisfacción desde ese juego inter-condicionado ... entre la materialidad y la idealidad. 
¿Cómo hacer para romper ese remolino de sistema que nos inmoviliza? ¿Qué es lo que queremos los seres humanos?
Seguro es muy difícil escapar al bagaje que recibimos de nuestro grupo, a una socialización que reproduce esta lógica de construcción de realidad; pero si algo nos puede ofrecer la historia es que los pueblos se movilizaron para sostener su vida material de distintas formas y entre ellas están las ideas estructurantes de los colectivos sociales: desde las cruzadas religiosas con base en la idea del “más allá y el sentido de la vida”, la “patria/nación” con base en la idea de “raza o cultura (Folk)”, hasta la idea del comunismo-socialismo con base en la “solidaridad de los explotados” o de los que “no tienen poder”. Cuando pensamos en la “desmovilización” es importante saber en cuál de las tradiciones estamos pensando e interpelando a los demás. Pretendemos que “el otro” comparta la idealidad que damos como sobrentendida y pretendidamente universal.
“Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!”
Seguramente que en esta época de los tiempos, es loable instalarse en idealizaciones de fraternidad (entre seres humanos y “naturaleza). Pero no olvidemos que la idealidad-material instalada desde la modernidad desata deseos, aspiraciones, necesidades superfluas, ostentosas y destructivas. Las épocas de las revoluciones sociales fueron un error del sistema que rápidamente se aprestó a reparar. Superestructuras idealizadas que pugnaban y lo siguen haciendo.
No obstante, quizás no sea desde el individualismo (apelación a la militancia), ni desde el holismo (la estructura como causante de la enajenación y la miseria), como romper una inercia no deseada. Sino ser simplemente facilitadores y difusores de una inercia que despabile y permitan entendernos como seres en una temporalidad única. Y retomar la pregunta, una y otra vez ….
"Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende."
Quedarse en casa no inmoviliza. Siempre y cuando, la lluvia que en esta noche cae, no borre los caminos andados y nos inhabilite para reconocer a los compañeros/as que han sido capaces de ayudarnos a construirnos como seres un poco más humanos, aspirando siempre a "la solidaridad y la belleza.
"Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi."
Recordar que la revoluciones no ocurren de un día para otro, sin que esto justifique un hacer desganado. Hoy no están claros los límites que imponemos o con los que definimos ideas o movimientos (en el sentido de moverse). Si hay algo que pudiese definir la militancia hoy sería el concepto de empatía. Preguntarnos qué nos mueve para transformar el mundo y la realidad, qué nos mueve para habitar y vivenciar nuestras vidas de forma más afectiva empática y colectiva. Hay que volver a mirar, hay que volver a encontrar lo común que nos une, no pensando lo común como lo que compartimos, si no lo común como aquello que se constituye con lo que somos y sumamos/llevamos/tomamos de aquellos lugares donde nos encontramos para habitar el mundo y la realidad.
El modo en que funciona la red que construimos y en la que funcionamos, es haciendo algo, con otres, encontrándonos, rompiendo con el saber sistemático, afirmando múltiples posibilidades en la acción humana. Sin líneas de subordinación jerárquicas, donde cualquier elemento puede afectar o incidir en cualquier otro, aprehendiendo de las multiplicidades y potenciando el agenciamiento colectivo.
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
La vida es sueño y los sueños, sueños son y en ocasiones se cumplen.



Obra de Osvaldo Guayasamín


Obra de J.W.M. Turner