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martes, 13 de octubre de 2009

CERRÓ LA TOMA DE TESTIMONIOS EN EL JUICIO POR RECUPERACIÓN DE SANTA ROSA LELEQUE

Sábado 10 de octubre (El Chubut/Avkin Pivke Mapu).- El miércoles 7 de octubre se realizó en los Tribunales de Esquel una nueva audiencia en torno a la denuncia civil presentada por la Compañía de Tierras del Sur Argentino contra el matrimonio Mapuche conformado por Rosa Nahuelquir y Atilio Curiñanco.
El fondo del conflicto tiene que ver con la posesión de las 530 hectáreas que el grupo Benetton reclama como propias y que desde hace tiempo están recuperadas por las familias que integran la Comunidad Mapuche Santa Rosa Leleque.
En este caso, se pensó que se trataba de la última instancia testimonial, antes de pasar a los alegatos de las partes, pero la declaración del historiador Ramón Miñieri se prolongó hasta después del medio día obligando a pasar a un cuarto intermedio hasta el mes próximo, oportunidad donde concluiría el proceso con el testimonio de las reconocidas antropólogas Claudia Briones y Ana Ramos.
Como la CTSA, del grupo Benetton, no reconoce a la comunidad como tal, la demanda es contra Curiñanco y Nahuelquir.
Desde hace meses que se vienen realizando las audiencias en el Juzgado Civil, Comercial y Laboral que está a cargo del juez Claudio Petris, magistrado que según pudo conocer El Chubut, tras una prolongada ausencia no participó ayer tras ser recusado por el asesor legal de la compañía, Martín Iturburu.
En su lugar, actuó el juez Omar Magallanes, sin hacerse presente en la sala y siguiendo los pormenores de la misma a través del secretario que tomaba nota de las declaraciones de las partes y testigos.
Desde el inicio de la jornada, el debate se centró en torno a la historia de la conformación de la Compañía de Tierras, el contexto político y social de la época que llevó a la sesión de casi un millón de hectáreas en manos británicas.
Miñeri, historiador, periodista y escritor, autor de «Ese ajeno sur», brindó un pormenorizado relato de la constitución de la firma a través de los documentos recogidos y que sirvieron de sustento a su libro.
«Lo que encuentro por la propia boca de la Compañía, de sus directivos, de su correspondencia, es como en su conformación original hay una gran estafa al Estado y al pueblo argentino porque a través de personeros o testaferros la compañía se apropió de 10 veces más del máximo de lo que estaba autorizado por ley a dar de tierra», confió a este medio, dando cuenta de que «en 1889 era un máximo de 32 leguas por persona física o jurídica lo que se permitía, con estas tierras, que el Estado argentino les regaló a estos testaferros, porque no les costaron un centavo, y que pronto van a parar a una sola mano que es la de la empresa, constituyen el capital de la compañía, regalado por el Estado, cerca de 900 mil hectáreas que después llegan al millón y que es más o menos la superficie que tiene el holding Benetton. Este gigantesco regalo que hizo el Estado argentino no se lo hizo a ningún poblador argentino, ni originario ni colono».
Aclaró que en aquel entonces existían «unas 50 empresas, que tenían todos los directorios entrecruzados, en el fondo uno sospecha que era la misma unidad de gestión, de una cantidad de empresas que van desde aseguradoras hasta ferrocarriles. Fuimos durante años una colonia británica sin los beneficios de éstas, estas empresas no pagaban aranceles ni derechos de importación, no pagaban impuestos, a cuantos argentinos se les han dado estas posibilidades me pregunto».

Todavía estamos a tiempo
Para Miñeri, «todavía estamos a tiempo de revisar la legitimidad de lo que hemos hecho y empezar a buscar maneras de controlar este tipo de fenómenos, y la otra es dejar de idealizar a quienes no merecen ser idealizados porque las estancias de la patagonia la hicieron los chilenos, los negros, los inmigrantes trabajadores de origen italiano. Seguimos generando todo un mito en torno al eficiente administrador inglés, que hoy es español de telefónica y no nos damos cuenta que las capacidades están en nosotros».
Confió que por otro lado, «los pobladores originarios fueron expulsados y masacrados, con historias realmente alevosas de internamiento en la isla Martín García, un castigo tremendo bajo el cual había un negocio inmobiliario».
Asimismo, llamó a hacer una reparación histórica, «de devolución de tierras y de territorio, ahí vamos a poder dormir tranquilos y arrancar la Argentina de otro modo y no para un solo tipo de población. Seamos un Estado que incluya y reconozca a muchos pueblos. Los Benetton se hacen un flaco favor queriendo cargar ellos mismos con el legado de la Compañía».
Y en este sentido, mencionó que «nunca en el predio Santa Rosa se hizo la compra de elementos para mejoras, ni siquiera para alambrar, mientras que la presencia de pobladores originarios se acredita que estaban en la región, pero no es que tenían la casita tipo en una parcela, son espacios de circulación, algunos destinados a un uso productivo y otros a distintos fines, de hecho, ha sido de ocupación tradicional».

Fuente Indymedia.