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sábado, 4 de abril de 2020

EDITORIAL DE PRENSA DEL PUEBLO

 Compartimos la editorial de esta semana, recordamos que por estar en vigencia el DNU 297/2020 no está saliendo en su versión impresa.

El Bolsón (ANPP).-


Miedo y hegemonía

Usualmente nos gusta aportar propuestas y alternativas para la transformación de nuestra realidad social. Hoy nos vemos sorprendides, atrapades en un aislamiento, sin saber cómo gestionar la  colectividad y el cuerpo a cuerpo, sin poder poner el cuerpo.

Entonces ante la aparición del Covid-19, nos surgen inquietudes, opiniones y preguntas que nos interesan plantear en relación a la situación que estamos viviendo.

El Estado, los Estados, nos dicen y repiten verdades absolutas sobre cómo desarrollar nuestras vidas: relatan que la minería no contamina, que no genera problemas sociales y ambientales; que la agricultura industrial es saludable, deseable y más beneficiosa para las economías, y que miles de litros de agrotóxicos y fertilizantes no provocan ningún tipo de enfermedades en quienes trabajan con ellos o en quienes los consumen, ni generan desequilibrios y muerte en el ambiente; que el capitalismo es la solución a la pobreza, sólo tenemos que esforzarnos, ser merecedores. Que si cumplimos con las exigencias del mercado, si producimos para otrxs, si sacrificamos nuestra salud y nuestro tiempo en pos del "progreso" y el "desarrollo" nos salvaremos económicamente. Que las fuerzas represivas en realidad nos cuidan del crimen, nos cuidan hasta de nosotrxs mismxs...
Se te ocurren más ejemplos de esas dudosas verdades hegemónicas?
A nosotrxs se nos ocurre: cuando aquí en Patagonia, allá por los '60 el Estado planteaba que había que talar el bosque nativo y que plantar pino era lo mejor (¿lo mejor para quiénes?). Por eso (simplificadamente), hoy en nuestra Comarca estamos llenos de  forestaciones y no de bosques.
O cuando en los '90 se realizó esa gran campaña en favor de la soja: lo "saludable" de la leche de soja y del monocultivo como solución al hambre del mundo. Y resulta que la soja no era tan buena, y el hambre no hace más que aumentar, y hoy hay 20 millones de hectáreas de soja para darle de comer a los cerdos de China que por estar encerrados desarrollan la gripe porcina...

A eso le llamamos pensamiento hegemónico: una mentira sistematizada. Un discurso dominante que no permite ser cuestionado. ¿Y dicha a través de quién? ¿Quién habla por el Estado, con el Estado? ¿Quiénes son sus voceros? Ahí nos encontramos con los medios masivos de comunicación, ¿qué intereses representas esas empresas? ¿Qué mercado las regula? Medios hegemónicos, que son parciales en su información, que cuentan los infectados y los muertos por coronavirus, día a día, y hora a hora. Pero, acaso, ¿abren a pregunta comparando cifras de dengue, malaria y coronavirus? ¿Señalan cuántos enfermos de gripe hubo el año pasado? ¿Hablan de la cantidad y calidad de la salud en el país, en el mundo? Información que distrae, que desinforma.
¿Quién habla, entonces, a través del Estado? ¿A qué intereses realmente representa?

Entonces, cuando el Estado nos dice que hay un virus mortal que arrasa el mundo y hay que quedarse en casa... No podemos hacer más que desconfiar. O por lo menos interrogarnos, cuestionar, preguntar, señalar las incoherencias y contradicciones de esto que nombran como un cuidado a la población. No seamos reproductores acríticos.
¿Cuánto tiempo nos vamos a quedar en casa? ¿1 mes? ¿2 meses? ¿6 meses? ¿2 años? ¿En cuánto tiempo de quedarnos en casa nos acostumbramos a quedarnos quietos sin chistar? ¿Y cuánto más pasó hasta que muches empezaron a aplaudir las represiones, los abusos, e incluso pasaron a ser herramientas represivas desde sus casas?
Vigilar y castigar. Culpabilizar, señalar y denunciar. Y ¿qué hay de mirar-nos y acompañar-nos? Surge fácil el castigo a le otre que "no hace lo que se le dijo", la denuncia, el punitivismo. Pero, además de vigilar, ¿acompaño? Nos convertimos en cómplices de los mecanismos represivos. Cerca estamos del "algo habrá hecho".

El virus aparece como un enemigo que justifica accionares represivos, el control de los cuerpos. El miedo como herramienta para mantenernos sumises, callades, vigilades y vigiladores.
¿Todo vale para "cuidarnos"? ¿El fin justifica los medios?

Gente que no puede cruzar la línea imaginaria que divide a las provincias para buscar sus medicaciónes oncológicas. Mediques que tienen que esperar horas para poder ir a trabajar de Chubut a Río Negro. Las "fuerzas de seguridad" creando sus propias reglas, abusando de pibes en la barriada. “Según el ministerio de Seguridad nacional, en los operativos de las fuerzas federales fueron más de 25.400 los detenidos y casi un millón las personas controladas desde el inicio de la cuarentena. Además, 2.092 vehículos fueron secuestrados por no cumplir con el permiso para circular.

Las violencias que siguen y se multiplican en lo privado del hogar. Porque los femicidios siguen en cuarentena. Los agresores están en casa. El aislamiento social preventivo y obligatorio no es un obstáculo para la violencia de género. 15 femicidios en 15 días de cuarentena, además de 8 intentos de femicidio y  otros 5 casos que están en investigación.
El acceso a las redes laborales, comunitarias, familiares y amistosas que pudieran ayudar a estas mujeres y niñes está cortada. Pareciera que ahí la vigilancia vecinal no llega. Tal vez si tosieran fuerte en vez de gritar por los golpes, ¿les vecines intervendrían?
Vigilancia vs. Responsabilidad Social. Porque se disfraza el dedo acusador con solidaridad, pero ¿acompañamos a les más vulnerables?

Si la crisis (a nivel mundial) que provoca este virus no está relacionada con una alta mortandad sino que produce el colapso del sistema de salud por la simultaneidad de casos, entonces ¿será que el problema no es el virus si no que no estamos preparados? ¿Será porque el capitalismo tiene otras agendas?
Esta crisis viene desde hace largo tiempo, en relación a la salud, al acceso equitativo a la riqueza, a los cuidados de la población general.
La clase media y alta quejándose porque las prepagas deberán atender a todes.
Los noticieros aplaudiendo a les mediques.
¿Y si mejor reclamamos por la precariedad en la que trabajan? Los contratos, los suministros, las instalaciones. Otra vez vuelve a romantizarse la "vocación" y "la entrega", pero poco se habla de las condiciones en las cuales el sistema de salud (particularmente les trabajadores) deben afrontar esta crisis.

¿Con qué información sucumbimos a la pandemia del miedo? Miedo a morir por virus, miedo a contagiar a los seres queridos, miedo a la condena social por desobediente, miedo a la represión policial por rebelde.
La realidad tiene mil caras ¿Por qué hay una que prevalece? Un respuesta posible : porque es hegemónica, si no cuestionamos, si no dudamos o planteamos la posibilidad de otras realidades, prevalece. Tiene la fuerza de la repetición, los intereses del mercado, y la complicidad del estado. Puede que esté texto moleste, porque cuestiona el " #quedate en tu casa". Pero que violento suena! y más, no poder cuestionarlo sin ser juzgades de individualistas, de peligrosxs, y hasta de violentxs. ¿Por qué está mal cuestionar la hegemonía?

La salud es más que luchar contra un virus.
La seguridad es más que vigilar y castigar.

No nos dejemos quitar derechos. No normalicemos  el control social por parte del Estado. No permitamos la ruptura de la red comunitaria. Abramos a preguntas, interroguemos. Porque el Estado deberíamos ser todes.
Busquemos juntes la manera de volver a ser sociales, colectives. Cuidémonos, seamos responsables. En cuarentena sigamos creativamente creando un mundo mejor. Soñamos, no dormimos.