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Editorial de esta semana: EDITORIAL: "ESTÁN COMPRANDO EL PUEBLO" - Hace años que venimos hablando del Plan Colombia y de las diferentes formas de injerencia en nuestros países latinoamericanos. Y es que vienen avanzando en estrategias para dominar nuestras formas de revelarnos y poder saquearnos sin problemas. Ya no será como la en la dictadura, será en democracia y atomizando las luchas. Ya no será contra un único gobierno visiblemente responsable de todos los males... leer la editorial completa ....

domingo, 7 de abril de 2019

EDITORIAL: "ESTÁN COMPRANDO EL PUEBLO"

El Bolsón (RLN).- Editorial de la Agrupación Rojinegra:


ESTÁN COMPRANDO EL PUEBLO

Hace años que venimos hablando del Plan Colombia y de las diferentes formas de injerencia en nuestros países latinoamericanos. Y es que vienen avanzando en estrategias  para dominar nuestras formas de revelarnos y poder saquearnos sin problemas. Ya no será como la en la dictadura, será en democracia y atomizando las luchas. Ya no será contra un único gobierno visiblemente responsable de todos los males. Será contra cientos, miles de enemigos. 
Enemigos que serán visibles en un tema, y que llevarán a que nuestras luchas se dividan en contra de un casino, o en contra de una minera, o en contra de un intendente, o de un código contravencional, o de una ONG que disfrazada de observatorio que envía información al enemigo. 
Todo esto responde a un plan, a un manual elaborado y pensado luego de mucho estudio social. 
Comprarnos de a poco. 
Comprar votos, como se comenta en un diario provincial, en donde se muestran recibos de 4 mil, 9 mil y hasta 20 mil pesos por "ayuda social" que va dirigida sólo a "amigos".
Pero también facilitando las gestiones para que algunos inescrupulosos puedan estafar gente desprevenida, que queriendo lograr el objetivo de la vivienda propia, aceptan pagar por adelantado un departamento que aún no existe. Una nueva mafia de prometedores de viviendas llegó a la zona, y venden departamentos en lugares donde no existe nada aún. Con el dinero que cobran, construyen lo que ya les han cobrado, pero con pésima calidad y sin haber puesto ( los estafadores) ni un solo centavo. Se están quedando con nuestras esperanzas.
Pero también están comprando a todos los médicos, incluso las clínicas, y hoy, muchos de ellos y ellas ocupan puestos políticos. Lo mismo ocurre con abogados y abogadas. Ni hablar de las fuerzas de "seguridad", que cuentan con instalaciones privadas para la realización de eventos institucionales. O el ascenso a juez, o funcionario para quiénes demuestren lealtad cipaya. 
También han ido comprando las empresas y empresitas de  venta de materiales de construcción. Algunas, ganadas en la timba, otras puestas con una pequeña ayudita "del amigo", pero en todos los casos, los cipayos aparentan ser dueños y no son más que testaferros de su propio verdugo.
Ni hablar de candidatos en esta elección. Se pelean por ver quién puede ser más obsecuente. Las diferentes iglesias y creencias, todas implicadas, comprometidas con el "amigo" o su lógica de "no te metas", igual a la de la dictadura. 
Los medios de comunicación, igual, comprados o puestos por "el amigo" que invita hamburguesas y se queda con tus campos, lagos y ríos. Y también montañas, mesetas, costas...
Y es que el saqueo será y viene siendo, grande. 
Todo está siendo comprado, y en cada paso, más y más vecines van quedando implicades con el "amigo". Hemos visto descargar palets de ladrillos cerámicos en cada casa de barrio. Un palet por casa. Un par de votos por casa. Un par de ciegos por casa. Ya no se ve, ya no se denuncia, ya no se queja.  La garrafa pasó de 9 pesos a 300 y nadie dice nada. Nadie se queja porque no hay relación posible. Porque pareciera que están por todos lados. Pero no son ellos, no es el "amigo", somos nosotres. 
¿Cómo cortar las cadenas? Despertando, dándose cuenta que cinco personas organizadas pueden generar muchos cambios. Pueden sostener un medio de comunicación y difundir otras ideas, otras miradas. Pueden proponer organización para armar una cooperativa que permita que no se vuelva imposible vivir en el campo. Pueden sostener un centro cultural que nos asegure el mínimo de alegría para seguir luchando, que sirva de lugar de encuentro, de organización. Pueden organizar una junta vecinal y gestionar la red de agua, un espacio común. Pueden organizarse y sostener una biblioteca popular. Pueden rearmar un puesto sanitario desarmado. Pueden organizarse, montar y sostener un mercadito de venta de excedentes de la producción agropecuaria o artesanal.  Pueden organizarse para la producción de verduras orgánicas. 
Pueden muchas cosas, pero sobre todo, necesitan juntarse con otres para pensar en la coordinación y ampliación del grupo humano con el que laburan. Porque sino, seguiremos siendo pequeñas células aisladas y blancos de las políticas injerencistas del "amigo". 
Enredarnos para, desde la diversidad, armar un proyecto conjunto del pueblo que queremos.