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Editorial de esta semana: "EN LA CALLE CODO A CODO..." - Cuando salimos a las calles a unir nuestras pisadas a la de otros seres, codo a codo mate en mano, con les hijes, les amigues, bajo el sol, el frío o la lluvia. Cuando unimos la voz a otras gargantas para gritar más fuerte el nombre de les compañeres ausentes, para invitar a les vecines a no ser indiferentes, a unirse a la lucha,.. ... leer la editorial completa ....

lunes, 6 de noviembre de 2017

EDITORIAL: LA ESTRATEGIA DE LA TERGIVERSACIÓN EXTREMA: "YO SÉ MEJOR QUE VOS QUIÉN SOS VOS".

El Bolsón (AGRUPACIÖN ROJINEGRA).-Editorial.
 LA ESTRATEGIA DE LA TERGIVERSACIÓN EXTREMA: "YO SÉ MEJOR QUE VOS QUIÉN SOS VOS".

Hablan de respeto a la libre expresión y procesan a comunicadorxs, cierran medios populares y secuestran equipos. 
Dicen democracia pero gobiernan con decretos, maniobras y presiones en diputados. 
Hablan de justicia y ponen jueces a dedo dispuestos a procesar e imputar a cualquier opositor. 
Hablan de bajar los impuestos y de lluvia de inversiones y suben los servicios, y llueven los despidos. 
Hablan de revolución de la alegría y hace mucho que no vemos al pueblo, a la gente tan preocupada. 
Hablan de trabajo digno e imponen una reforma laboral que deja a lxs trabajadorxs peor que en la esclavitud (dónde al menos el patrón aseguraba casa y comida).
Hablan de derechos humanos y reprimen, desaparecen y asesinan impunemente. Además hambrean, persiguen, eliminan derechos adquiridos.
Poco a poco empezamos a sentir lo que ellos están buscando, que pensemos que lo que sentimos, percibimos, es algo personal. Por los medios hegemónicos que dominan, muestran lo que nos venden y empieza a parecernos que es sólo a nosotrxs que no nos pasa esa alegría y bienestar que vemos en la pantalla. 
Han ido eliminando cada uno de los medios que proponían una mirada diferente. Ya casi lo logran totalmente. Quedamos los medios chicos, los populares, los comunitarios. Los que no se venden ni compran, esos a los que sólo pueden judicializar. Y para ello, ningún gran esfuerzo, "plantan" algún delito y arremeten con su poder policíaco y sus jueces corruptos, como con cada organización política, cultural o de pueblos originarios. Aniquilan el sentido común que no sea el que ellos están imponiendo. 
No se llama dictadura, porque no se ajusta a la definición en el hecho de que han llegado al gobierno en elecciones y que no han disuelto la división de poderes ( en las formas, porque en los hechos, sí). Y ahí nos tienen, pensándonos únicos frente a un panorama inabordable, sintiéndonos diferentes a lxs otrxs que luchan, divididos e ignorándonos. 
Nos atacan por múltiples lados, para avanzar por el que descuidemos. Y lo cierto es que a medida que avanza la desesperanza, son más los frentes descuidados por el campo popular. Tenemos la sensación de haber perdido la mística de ser un pueblo que lucha. Esta percepción, debemos desandarla para poder recuperarla. Nuestro canto tiene sentido. Como el de Daniel Viglietti, y el de tantos y tantas que con su expresión nos muestran el camino. El camino de que un futuro diferente es posible. El camino de entender que la lucha no es un rato nada más. Que la lucha es una forma de vivir, y por eso hay que encontrarle la vuelta. Amar la lucha, amar en la lucha. Reírse de la lucha y reírse en la lucha. Volver a leer a Tosco, al Che, a Fidel, a Bertolina, a Chávez, a García Linera, a Luxemburgo... Volver a mirar los procesos de construcción popular, como los del MST de Brasil; el Frente Bolivariano de Colombia y Venezuela; el Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina, el sindicalismo Colombiano; la gesta que llevo a Salvador Allende al gobierno en Chile; la resistencia y recuperación de los Pueblos Originarios de la Patagonia, pero también del norte; el inmenso proceso de surgimiento, enredamiento y fortalecimiento de los medios de comunicación populares... 
Ver una realidad que no contemple este caminar popular, es estar sumergiéndose en el caldo capitalista y su nueva receta de cocción lenta pero definitiva. El poder no lo tienen ellos, se lo estamos entregando. De cada unx depende, en cada acto. Priorizar cada día lo chiquito, lo familiar, lo personal, para recuperar esa acción colectiva que nos devuelve la confianza en el futuro mismo de la idea de humanidad.