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martes, 2 de junio de 2009

OPINIÓN: MERCADOS MUNICIPALES SÍ... WAL-MART NO

Por Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Bariloche)

Este viernes 29 de Mayo, en el Consejo Deliberante de San Carlos de Bariloche, se votó el rechazo a la posibilidad de que la multinacional más poderosa del planeta desembarque en nuestra ciudad. La decisión fue tomada entre gritos, tambores, bocinazos y sin mucha argumentación. En el revuelo del festejo de algunos y la disconformidad de otros, se diluye el porqué NO a los emprendimientos abusivos y nos quedamos con el vértigo del… ¿y ahora qué?
Es importante que a pesar del pobre debate de algunos no perdamos la lucidez de saber qué queremos y qué no queremos. Es necesario informarnos, leer y buscar los antecedentes de afuera y de adentro que nos demuestren que camino queremos para nuestra ciudad.
Le decimos NO a Walmart porque sus “precios bajos siempre” son fruto de la esclavitud, del abuso laboral y de sus feroces prácticas capitalistas que imponen su poder en los mercados frágiles del mundo.
Le decimos NO porque entendemos que tanto los empresarios barilochenses como el Walmart, son dos caras diferentes del mismo sistema capitalista voraz. Responsables de los abusos, de los saqueos y de la peor corrupción en nuestra ciudad. Y más allá de algunas excepciones, son muchos los empresarios sin escrúpulos que sueñan con ser pichones de Walmart.
Le decimos NO porque, como se argumentó en la audiencia pública, “este es un modelo de desarrollo para Bariloche que comienza con Walmart, sigue con Hilton, Hyatt, Mc Donalds y terminará con convertir a este destino natural en Miami."
Debemos construir nosotros la responsabilidad social empresarial. Exigir precios justos, que correspondan a sueldos justos. Es tarea del gobierno garantizar los derechos humanos básicos en defensa del proyecto de ciudad que queremos ser. Es tarea nuestra, como parte del estado, denunciar la corrupción y la explotación. Elegir a quien le compramos será nuestro poder ciudadano para lograr un Bariloche más equitativo, más justo.
Aportar ideas es parte de nuestro NO. Hay mucha gente con capacidad y creatividad con proyectos urgentes para nuestros barrios altos. La soberanía alimentaria se hace con decisión y trabajo. Es el mejor camino para lograr empleos dignos, trabajo genuino.
Con la excusa de la crisis mundial que estamos enfrentando es indispensable asegurarnos nuestros alimentos sin depender de empresas multinacionales que solo ven un negocio donde hay un derecho vital como es la alimentación.
Es importante el trabajo que se está gestando sobre la planificación estratégica participativa de la ciudad en el concejo deliberante. Es absoluta la falta de regulación que hay en Bariloche sobre el tema. Depende de nosotros escribir nuestra historia o quedarnos con la crítica cobarde.
En nuestros barrios no hay centros de distribución de alimentos. Se debe hacer algo urgente para reforzar el abastecimiento de alimentos. Las pequeñas despensas tienen que organizarse, unidas, para comprar mejor y así bajar los costos para sus vecinos. Tenemos que recuperar nuestros Mercados Municipales y nuestro Frigorífico Municipal, además de ferias de Frutas y Verduras donde, con salud e higiene, se pueda mejorar la oferta como lo han hecho nuestros abuelos. Las cooperativas de trabajo son un buen ejemplo para evitar los explotadores y los explotados. Sin necesidad de inversiones millonarias podemos cambiar nuestra realidad. Los empresarios deben trabajar seriamente en apoyar estos Mercados Municipales invirtiendo lo que podrían perder si un monstruo como Walmart aterrizara en Bariloche. Comenzando a cumplir así con su responsabilidad en la redistribución de la riqueza y de los recursos.
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos invita a reflexionar, a crear espacios de reunión y debate. Que este hecho histórico de haberle dicho NO a un gigante capitalista nos haga recobrar esos valores perdidos. Que podamos reflexionar qué es un precio justo, un trabajo justo, una alimentación soberana. Y que unidos nos alejemos del egoísmo salvaje para pensar en qué ciudad queremos. Sobre todo qué ciudad dejaremos a nuestros hijos y a nuestros nietos.